Bonilla Bonilla, Cristopher Javier2026-07-012026-07-012025-03-16https://repositorio.iste.edu.ec/handle/123456789/228La osteoartritis (OA) de la rodilla se define como la degeneración patológica del cartílago articular y resulta en dolor, rigidez y una eventual limitación funcional progresiva (Benjamín Abramoff 1, 2019). Se vuelve más común a medida que se envejece, especialmente existen factores de sobrepeso, inestabilidad, actividad física excesisiva. El ejercicio de fuerza ha sido validado en varios estudios como una terapia efectiva para la osteoartritis. Los programas de fortalecimiento, especialmente de los cuádriceps, mejoran la estabilización de las articulaciones, reducen los síntomas dolorosos y mejoran la movilidad (Benjamín Abramoff 1, 2019). También se han observado mejoras funcionales y ventajas en la calidad de vida en la terapia acuática, el entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo y los ejercicios de resistencia progresiva. Estudio cuasi-experimental de pretest/postest sin grupo de control. Se llevó a cabo un programa de ejercicios de bajo impacto tres veces a la semana (sesiones de 45 minutos; repetidas durante 12 semanas) (ARIAS, 2024). Incluye ejercicios de bajo impacto (modificados para limitaciones en el rango de movimiento articular), fortalecimiento y movilidad articular (ARIAS, 2024). La evaluación se llevó a cabo utilizando la Escala Visual Analógica (EVA) para el dolor, el cuestionario WOMAC (para evaluar la funcionalidad articular), la prueba Timed Up and Go (TUG) (para movilidad) y encuestas de adherencia y satisfacción. Adultos mayores, aquellos entre 40 y 70 años de edad, con diagnóstico de osteoartritis de rodilla y en grados I-III, seleccionados por muestra censal (ARIAS, 2024). Mostraron importantes reducciones en el dolor y mucho mejor funcionamiento. En comparación, al inicio, el 45% de los pacientes tenía dolor severo (EVA 7-10), que cayó al 16,7% después de la intervención (Benjamín Abramoff 1, 2019). Mientras que los pacientes con dolor leve (EVA 0-3) mejoraron del 13,3% al 53,3% (ARIAS, 2024). En promedio, el puntaje de la prueba TUG mejoró en 6,2 segundos, indicando directamente una mejora en la movilidad y el equilibrio y, por lo tanto, una disminución de caídas en pacientes mayores (Benjamín Abramoff 1, 2019). Los participantes mostraron una alta adherencia al programa: el 63,3% de avance a las tres sesiones semanales. Otro efecto del ejercicio fue que los analgésicos se tomaron con menos frecuencia; del 58,3% del tiempo al 16,7% fue uso diario, mostrando aún más el ejercicio como una terapia complementaria (Benjamín Abramoff 1, 2019).esEJERICIOSCONTRARESISTENCIAESTABILIDADARTROSIS DE RODILLAREHABILITACIÓN FÍSICAPROGRAMAS DE EJERCICIOS CONTRARESISTENCIA PARA MEJORAR LA ESTABILIDAD EN GRADO 1 Y 2 DE ARTROSIS DE RODILLA EN EL CENTRO DE REHABILITACIÓN FÍSICA DEL GAD DE PICAIHUAThesis