PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE OVARIO POLIQUISTICO EN MUJERES ADULTAS JÓVENES: REVISIÓN SISTEMÁTICA
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2025-09-12
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Resumen
La introducción del síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrinometabólico
de elevada prevalencia que afecta principalmente a mujeres en edad
reproductiva, constituyendo una de las causas más frecuentes de anovulación e
infertilidad. Se caracteriza por la presencia variable de hiperandrogenismo clínico o
bioquímico, irregularidades menstruales y morfología poliquística en ovarios
evidenciada por ultrasonido.
Su etiología es multifactorial, involucrando factores genéticos, epigenéticos,
hormonales y ambientales, con un papel central de la resistencia a la insulina y la
hiperinsulinemia en la exacerbación de las manifestaciones clínicas. A nivel global, la
prevalencia estimada varía entre 5% y 18% dependiendo de los criterios diagnósticos
aplicados, mientras que en Latinoamérica se han registrado cifras desde el 6% hasta el
40% y casos ecográficos que superan el 50%.
En mujeres jóvenes adultas de entre 18 y 35 años, el SOP adquiere relevancia por su
impacto no solo en la salud reproductiva sino también en la salud metabólica y
psicosocial. Diversos estudios señalan su asociación con obesidad, dislipidemias,
hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, así como con
problemas de salud mental, incluyendo ansiedad, depresión y alteraciones en la
autoimagen, este panorama exige un abordaje integral que contemple tanto el
tratamiento de las manifestaciones físicas como el apoyo emocional y la prevención
de complicaciones a largo plazo.
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El objetivo general de esta investigación fue analizar la prevalencia del SOP en
mujeres jóvenes adultas, describir sus características clínicas y factores de riesgo, y
resaltar el papel del personal de enfermería en su detección temprana y manejo
integral. Los objetivos específicos incluyeron determinar la prevalencia reportada en
la literatura científica reciente, describir las manifestaciones clínicas y factores
asociados, y evaluar la relevancia de las intervenciones enfermeras en el
acompañamiento de estas pacientes.
La metodología se basó en una revisión sistemática de la literatura, bajo un enfoque
cualitativo y diseño no experimental, retrospectivo y bibliográfico. Se siguió el
protocolo PRISMA 2020, La búsqueda de información se efectuó en bases de datos
científicas como SciELO, PubMed, ScienceDirect y Dialnet, utilizando descriptores
en español e inglés, y operadores booleanos para optimizar la recuperación de
artículos. Se incluyeron 25 estudios publicados entre 2020 y 2025 que cumplían
criterios de inclusión estrictos: población femenina de 18 a 35 años con diagnóstico de
SOP, información sobre prevalencia, características clínicas o rol de enfermería, y
textos disponibles en español o inglés. La información extraída se organizó
temáticamente en tres categorías: prevalencia, factores asociados y estrategias de
intervención desde la enfermería.
Los resultados evidenciaron una marcada variabilidad en la prevalencia del SOP. A
nivel mundial, los rangos fluctúan entre 5% y 18%, mientras que en América Latina
se observaron cifras de 6% a 40%, e incluso hasta 56,3% cuando se utiliza únicamente
la ecografía como criterio diagnóstico (Ordinola et al., 2022). Esta heterogeneidad
responde a las diferencias en la aplicación de criterios diagnósticos como Rotterdam,
NIH o AES, y a la diversidad metodológica de los estudios.
En cuanto a las características clínicas, predominan el hiperandrogenismo, las
alteraciones menstruales y la anovulación, acompañadas frecuentemente de sobrepeso
u obesidad, resistencia a la insulina y complicaciones metabólicas. Los factores de
riesgo identificados incluyen antecedentes familiares, hábitos alimentarios
inadecuados, sedentarismo y elevados niveles de estrés. El impacto emocional fue
recurrentemente señalado, con altos índices de depresión y ansiedad, lo que refuerza
la necesidad de intervenciones psicosociales integradas.
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Respecto al rol de la enfermería, la literatura revisada destaca su papel estratégico en
la promoción de hábitos saludables, educación sobre autocuidado, vigilancia clínica y
acompañamiento emocional, intervenciones como la orientación nutricional para
reducir el índice glucémico y mejorar la sensibilidad a la insulina, la prescripción y
seguimiento de actividad física, y la educación sobre el tratamiento médico se han
mostrado efectivas para disminuir la severidad de los síntomas, mejorar la adherencia
terapéutica y prevenir complicaciones a largo plazo. Además, la enfermería actúa
como enlace entre la paciente, su familia y el equipo multidisciplinario, fortaleciendo
el empoderamiento y la autogestión de la salud.
En conclusión, el SOP en mujeres jóvenes adultas es un problema prevalente y
complejo que requiere un abordaje integral, multidisciplinario y personalizado. La
variabilidad diagnóstica limita la comparación de datos y el diseño de políticas
sanitarias, por lo que se hace imprescindible unificar criterios diagnósticos y ampliar
los estudios de enfermería, mediante formación continua y protocolos de actuación
claros, es esencial para mejorar la detección temprana, el manejo clínico y el apoyo
psicosocial de las pacientes. Así mismo, la implementación de programas educativos
y campañas de sensibilización contribuirá a la prevención, al diagnóstico oportuno y a
la mejora de la calidad de vida de las mujeres que viven con esta condición.
Descripción
Palabras clave
SOP, ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL, EDAD REPRODUCTIVA, CUIDADO DE ENFERMERÍA